"Espinosa de Cerrato (Palencia)"

07 octubre 2012

QUINTOS DEL AÑO 51, 52 Y 53 (11/08/2012)

Edía 11 de Agosto del 2012, se reunieron en Espinosa de Cerrato los Quintos de los años 1951, 1952 y 1953. Un gran día de recuerdos, de convivencia y de buenos ratos que compartieron todos los que acudieron a la cita.

Espinosa de Cerrato, 11 de agosto, 2012

Quintos y quintas del 51, 52 y 53

Queridos amigos y amigas: Hoy es un día de gran alegría y satisfacción por estar aquí todos reunidos. Venimos al pueblo de diferentes partes de nuestro país con la ilusión de vernos, saludarnos, estar juntos y disfrutar de una jornada especial en buena compañía y amistad. Nos faltan algunos porque lamentablemente ya nos han dejado… y otros que por distintas circunstancias no pueden estar físicamente aquí pero que seguro con su pensamiento y deseo también están con nosotros. Tenemos a todos ellos y ellas presentes en nuestro recuerdo y corazón. De niños jugábamos a soñar, ser felices, a luchar y vencer en las batallas de vaqueros e indios, caballeros y damas, a escondernos por las callejas y los huertos, a saltar charcos, arroyos, a la comba, a volar, correr por las eras, caerse, perder y ganar… Nuestra infancia nos ha unido y marcado siempre y es un tema recurrente todavía hoy en día cuando nos vemos e intercambiamos pareceres, opiniones y puntos de vista hablando de lo nuestro. Seguro que hoy, sin duda, en nuestras conversaciones saldrán a relucir un montón de temas y anécdotas que nos harán recordar aquellos días en blanco y negro, teñidos de dificultades y estrecheces en nuestras familias pero que, con nuestra imaginación, fantasía y ganas de divertirnos y pasarlo bien hacía que fueran tardes mágicas, veladas inolvidables, momentos irrepetibles… El día de la merienda; el día del chocolate; a coger cangrejos; las tardes de invierno en la casa o tenadas de unos u otras; los improvisados y animados guateques; el Berral; el plantio de los niños; la escuela… maestra de la vida.

De jóvenes y adolescentes ya empezamos a despegarnos de nuestras familias por los estudios u otras circunstancias pero siempre volvíamos al pueblo, a la pandilla, al grupo de amigos durante las vacaciones o en momentos que encontrábamos para estar juntos. Nunca fuimos indiferentes a todo lo que pasaba en nuestro entorno. Queríamos lo mejor para nuestras casas, nuestra familia y para nosotros mismos. Cada uno seguimos caminos distintos pero siempre encontrados a través de buenas y grandes amistades en algunos casos que han perdurado en el tiempo y en otros de respeto y complicidad que con una simple mirada, un apretón de manos, una palmada en el hombro, un beso… sabemos y nos damos cuenta de que nos une una amistad y cariño sincero fraguado desde nuestra más tierna infancia.

Quiero destacar algo común y en mi opinión, muy característico de nuestra generación, nuestro grupo. Creo que a pesar de todas las dificultades que nos ha tocado vivir, cada uno a su manera, hemos sabido y luchado con ahínco por salir adelante, modernizar nuestra sociedad, tener miras de largo alcance y nunca estancarnos. Somos un núcleo de la sociedad en la que nos ha tocado vivir muy importante y lo hemos demostrado dando ejemplo de tener y luchar por grandes ideales y valores como son, el espíritu de sacrificio, el esfuerzo, la familia, el respeto, la honradez, la honestidad que siempre nos han guiado en nuestras actuaciones y comportamiento. Ahí están nuestros hechos y nuestras vidas.

Los chicos y las chicas, las chicas y los chicos, todos por igual, nos hemos reunido aquí para saludarnos, disfrutar de unas horas entrañables y afianzarnos unos con otros, codo con codo sujetando el muro aún joven de los 59, 60 y 61 años que aquí está firme, construido con nuestras penas y alegrías, éxitos y fracasos, nuestra propia vida multicolor, con luces y sombras, familia, hijos, nietos… la profesión, las amistades… y esa nobleza e integridad que destila a raudales de nuestro corazón. Debemos estar orgullosos de ser tan buena gente. Siempre hemos vuelto a casa, a nuestras raíces, son recuerdos y vivencias de otros tiempos y de ahora. Estar con la familia, cuidar de nuestros padres, disfrutar del pueblo con su maravillosa naturaleza y tranquilidad, atender a los familiares y amigos.

Hoy es un día especial para celebrar todo lo que nos une, que es mucho. Tres quintas de hombres y mujeres, mezclados, conviviendo, hermanos, primos, vecinas, amigas, amigos. Es el pasado, presente y futuro de unos sesentones, (las chicas no los aparentan, ni mucho menos) que no nos sentimos cansados, ni carrozas, que tenemos todavía mucha fuerza y marcha para seguir intentando ser felices y hacer felices a los que nos rodean y nos necesitan. No escatimemos ni una pizca de generosidad pues nos revertirá en una gran satisfacción y seguiremos viendo florecer los campos y dorar las mieses y nuestras canas se irán convirtiendo en hilos plateados relucientes y las arrugas inevitables del paso de la vida formarán surcos rectilíneos, bien labrados que serán prueba evidente de nuestra entrega, del deber cumplido y del trabajo bien hecho. Que San Martín y la Virgen del Saúco nos ayuden y protejan siempre. Feliz día amigos y amigas y…
¡Que vivan los quintos y quintas del 51… 52 y… 53!


V. de la Cruz



1 comentarios :

Vitaliano dijo...

Muchas gracias Aniano y Jota.¡Así se hace Espinosa, con colaboradores como vosotros! Un abrazo

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