"Espinosa de Cerrato (Palencia)"

08 octubre 2013

VISITA MUY ESPECIAL DE FAMILIARES ARGENTINOS

El pasado día 12 de Septiembre y en Espinosa de Cerrato hubo un encuentro familiar tremendamente emocionante: veintitantos vecinos se encontraron por primera vez con una pareja de familiares, bueno, ella, que vive en Argentina y que su bisabuelo marchó del pueblo hace aproximadamente 100 años, año arriba año abajo.

Hagamos un poco de historia: este bisabuelo se llamaba Calixto Pérez Pascual, el segundo de cuatro hermanos, la mayor se llamaba Gregoria, la tercera se llamaba Silvina y el cuarto hermano se llamaba Julio.
Para refrescar un poco la memoria sobre todo de los más mayores del pueblo, añadiré que Gregoria se casó con Silviano y fueron los padres de Delfín, de Alfredo, de Esperanza, de Aurora y de Soledad.
Silvina se casó con Abelardo y fueron los padres de Clementino, de Cristeto y de Vidal.
Y Julio se casó con María Pilar Pascual, y fueron los padres de Diocleciano, de Celedonio y de Concepción.

Bueno, pues los descendientes de todos estos vecinos nombrados anteriormente fueron los que el día doce recibieron con los brazos abiertos a esta mujer, y a su marido, como un familiar más, a la que no conocían y de la que ni habían oído hablar.
Hubo asistentes por parte de todos los hermanos de Calixto. De Gregoria y de Silviano asistieron nietos y bisnietos: Abilio y Nati, Florencio y Rosa, Rosario y Carlos (hijos y nietos de Delfín), y Eulalia (hija de Esperanza). De Silvina y Abelardo asistieron una hija política, Sebastiana, con 97 años (estuvo presidiendo la mesa con la familia argentina como no podría ser de otra manera y siendo el lazo de unión entre las distintas generaciones que allí nos reuníamos, era una auténtica hermosura verla cómo está con sus 97 años) y nietos como Saviniano, Anselmo (hijos de Clementino). Florita (hija de Cristeto.- Adelín les saludó pero le fue imposible acudir a la comida). Y Julio (hijo de Vidal).- De Julio y de María Pilar asistieron nietos: Noemí y Saviniano, ya mentado, Domitilo y Felisilla, Julio con su mujer Emi y su hija Tamar, (hijos y nieta de Diocleciano) y Cary y Anselmo (ya mentado anteriormente) y Eutimio, Milagros y Carlitos (hijos y nieto de Celedonio), y Conchi con su esposo Eliseo, hijos de Conce.

Por supuesto que hubo momentos emocionantes. Cuando Isabel Ana, así se llama la bisnieta de Calixto y su marido Jorge, después de saludar a todos estos familiares, entraron en el edificio de usos múltiples donde se iba a comer y se encontraron en la pared de enfrente con una pancarta donde de una manera muy calurosa se daba la Bienvenida a esta familia argentina, fui testigo de la emoción que sintieron y los esfuerzos que tuvieron que hacer para evitar las lágrimas.

La sobremesa se alargó hasta las 10 o las 11 de la noche, ya no lo sé, pues yo creo que todos deseábamos estar con ellos el mayor tiempo posible. Los únicos que no éramos de la familia y que estábamos allí éramos Rosamary y yo. Y estábamos emocionados doblemente: por una parte estábamos acompañando a esta pareja, con la que llevábamos año y medio escribiéndonos, mandándonos correos y haciendo que poco a poco fuera posible que realizaran este viaje a Espinosa en busca de sus raíces y verles tan emocionados, y por otra parte viendo también la respuesta de toda esta familia de Espinosa, veintitantos, que se volcaron con ellos de una manera tan cariñosa que me decía Isabel Ana que necesitaría mucho tiempo para asimilar tanta emoción y tantos sentimientos y que en un momento de la comida dice que sintió que a su lado estaban sentados su bisabuelo Calixto y su abuela Crescencia.

Uno de los asistentes dijo que para él el día doce de Septiembre fue un día histórico pues había conocido a alguien de su propia familia y de la que desconocía hasta que existiera. ¡Qué bonito, ¿verdad?!.

Aunque solo fuera por esto ha merecido la pena la existencia de la página web del pueblo, pues ella ha sido la causante de este encuentro familiar, ya que sin ella esta familia argentina nunca se hubiera puesto en contacto con nosotros.

Gracias Isabel Ana y Jorge por vuestra visita y gracias a todos los que arropasteis con vuestra presencia a esta pareja, demostrando que muchas veces el corazón está más fuerte de lo que creemos.












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