"Espinosa de Cerrato (Palencia)"

16 abril 2008

LOS DESPOSORIOS DE LA VIRGEN

Al final nos hemos decidido a publicar lo que a continuación sigue como una muestra mas de antiguas tradiciones. Se ha pretendido adaptar lo que oralmente se nos ha transmitido, pues muchas de las palabras pertenecían al castellano antiguo:


LOS DESPOSORIOS DE LA VIRGEN

A unos desposorios castos
Convida la Iglesia, amigos,
Los que se esposan son santos,
Vamos, seremos testigos.

Muchos mancebos a ella
De aquel linaje han venido
Cada uno deseando
La dicha de ser marido.

Con ellos viene José,
Aunque con otros destinos.
Que con varas en la mano
Hagan oración contritos.

Cuando las varas formaron
La de José ha florecido,
Y allí conocieron todos
Que era José el escogido.
Y luego, al instante, vino
Más bella que un Serafín,
Su esposa le ha recibido.

El desposado es José
Que grande dicha ha tenido,
Que se casó con María,
Hija de Joaquín, su tío.

Contentos se despidieron
De sacerdotes y ministros,
Donde son bien recibidos
De vecinos y parientes,
Que en aquel tiempo era estilo
No juntarse los parientes
Hasta no ser conocidos,
Si se avienen los geniales
De la mujer y el marido.

Se juntan los racionales,
Son la mujer y el marido,
Y disponen los esposos
Lo mejor que les convino.

Y para dividir su casa
En tres cuartos han dividido:
En el cuarto de María
Tenía sus jersecillos ,
En el otro San José
Sus herramientas de oficio.
Y el otro cuarto dejaron
Para descansar preciso.

Un día de aquellos días
San José a su esposa dijo:
Esposa ¿qué te hace falta
Que yo haga a vuestro servicio?
Esposo, nada me falta.
Solo quisiera deciros
Un secreto que en mi cuerpo
Siempre lo tengo escondido.

Este fue que desde niña
Siempre mi deseo ha sido
Conservarme en castidad
Y así señor os suplico
Me ayudéis a conservarlo.

Dijo José enternecido:
Esposa del corazón
Yo haré ese voto mismo.
Quedaron los dos esposos
De Amor de Dios encendidos.

Pero un día San José
Observó, muy compungido,
Que el vientre de su mujer
Bastante había crecido.

El mismo muy asustado
Decía consigo mismo:
Inmenso Dios de Israel:
¿qué es esto lo que yo miro,
que mi esposa está preñada.
Estoy despierto o dormido?

Si los dos hicimos votos
De ser castos y hemos sido
Fieles a su cumplimiento
¿cómo, Señor, esto ha sido?

Me iré sin decirla nada,
Recogiendo mi fardillo,
Mis ropas y algo dinero.

Antes de iniciar camino
Se echó a descansar un rato
Y se ha quedado dormido.

Bajó el Ángel San Gabriel
Y muy bajito le dijo:
Despierta José y levanta
Que grande dicha has tenido
Que el preñado de tu esposa
Es por Misterio Divino
Y a salvar al pueblo viene
El Mesías Prometido,
Ponle por nombre Jesús.

José quedó agradecido.
Se va al cuarto de su esposa
Y de repente ha visto.
A la virgen que ignoraba
De san José sus destinos,

Hincándose de rodillas
Postrado en el suelo dijo:
Esposa del corazón
¿De dónde yo he merecido
tener esposa tan santa
y ser el padre adoptivo?

Por el mismo hijo de Dios,
Por vuestro hijo suplico
Pido a Dios me perdonéis
Lo desatento que he sido.

Aunque no estuvo en mis manos
La licencia de deciros
Pidamos a esta Señora
Nos alcance con su Hijo
Nos de paz en esta vida,
Y nos lleve al cielo pido.

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