"Bienvenido Invierno!"

03 marzo 2010

EL CERRATO PALENTINO

EL CERRATO CASTELLANO

ESPINOSA DE CERRATO

Todos los datos reales que aparecen en este escrito han sido sacados del libro EL CERRATO CASTELLANO, cuyo autor es MANUEL VALLEJO DEL BUSTO, editado por la Diputación de Palencia y cuya lectura recomiendo a quien quiera tener más conocimientos sobre el Cerrato Palentino


Espinosa de Cerrato, provincia de Palencia y antiguo Partido Judicial de Baltanás, forma parte del Cerrato Palentino y éste a su vez del Cerrato Castellano.
El Cerrato Castellano está constituido por 80 municipios:
-. 44 municipios pertenecientes al Cerrato Palentino, de los cuales 27 pertenecían al antiguo Partido Judicial de Baltanás, entre los que está Espinosa, 11 al antiguo Partido Judicial de Astudillo y seis al Partido Judicial de Palencia.
-. 25 municipios pertenecientes al Cerrato Vallisoletano, de los cuales 20 pertenecían al Antiguo Partido Judicial de Valoria la Buena, 3 al antiguo Partido Judicial de Peñafiel y 2 al Partido Judicial de Valladolid-
-. 11 municipios pertenecientes al Cerrato Burgalés, de los cuales 2 pertenecían al antiguo Partido Judicial de Castrojeriz, 7 al Partido Judicial de Lerma y 2 al partido Judicial de Roa de Duero. Además de los 11 municipios del Cerrato Burgalés pertenecen también al mismo la aldea de Escuderos y el despoblado de Torremoronda, ambos de la actual jurisdicción municipal de Santa María del Campo, villa que no es cerrateña.

La capital del Cerrato Palentino es la villa de Baltanás, que es una población de historia relevante, situada en la confluencia de los valles que bajan de Antigüedad y Valdelacasa.
El territorio del Cerrato Palentino y por lo tanto el de Espinosa de Cerrato es bastante accidentado, valles de erosión, extensos páramos y laderas, cerros y lomas, cotarros y barrancos.
Muy distinto era el paisaje del Cerrato en siglos pasados. Extensos bosques de robles, encinas y enebros cubrían páramos y laderas, lo que atenuaría su clima extremado y favorecería mucho a la ganadería y a la caza, ésta en estos tiempos muy escasa.

Todos nosotros, los que hemos nacido y pasado mucho tiempo en Espinosa, hemos oído a nuestros padres y abuelos cómo el monte llegaba prácticamente hasta la eras y muchas de las tierras que hoy se labran las hemos conocido nosotros, siendo pequeños, roturar.

En relación con la hidrografía y en lo que a Espinosa se refiere, tenemos el río Franco, que nace al Este de Villafruela, en la provincia de Burgos. Pasa por el término de Villafruela en el Cerrato Burgalés y a continuación atraviesa el de Espinosa de Cerrato en el Cerrato Palentino. Después vuelve al Cerrato Burgalés al cruzar el municipio de Royuela de Ríofranco, para seguidamente penetrar de nuevo en el Cerrato Palentino, cruzando Cobos de Cerrato e internándose definitivamente en el Cerrato Burgalés, regando los términos de Torrepadre y Peral de Arlanza, desembocando en el río Arlanza.

Del clima de Espinosa poco se puede poner que no se conozca: clima continental extremado, y los mismo podemos llegar en verano hasta cerca de los 38 o 40 grados como llegar en el invierno, y así fue el año pasado 2009 a los 20 grados bajo cero. Hay cambios bruscos de temperatura en cualquier época del año, por lo cual los campesinos y pastores, más antes que ahora, suelen llevar al campo la manta y el tapabocas, y como dice el refrán cerrateño y pastoril, “si Marzo vuelve el rabo, no queda cordero sin cencerro ni pastor sin zamarro”.

Por hallarse esta villa asentada en un cotarro, en las inmediaciones del río Franco, es probable que ya estuviera habitada en la Edad Antigua.

El topónimo de VILLARMENTE de este término municipal significa “Villa del Ganadero”, de lo que se deduce que en tiempos pasados existió un poblado en la Edad Media donde se dedicaban a la crianza de ganado mayor.

En relación con los primeros documentos que tenemos de nuestro pueblo, ya se han publicado en esta página de Espinosa, en el apartado de historia, cómo en el año 1167 el Rey Alfonso VIII se la cedió a don Pedro Martínez de Ihobas en recompensa de sus buenos servicios en la milicia con todos sus términos y vasallos solariegos. Entonces se llamaba Espinosa de Rio Francos. Son los documentos 122 y 123 del Becerro de Behetrías.

Llegados a este punto y puesto que algunos nos habéis preguntado sobre este libro o códice a través de vuestros correos electrónicos, os diremos lo siguiente:

Es un manuscrito de 1353, escrito por orden del rey Don Pedro I y contiene un registro de los distintos lugares de Castilla. Se llama becerro porque el códice o manuscrito estaba forrado con piel de becerro.
El término behetría procede, del bajo latín benefactoría, a través de benefetria y benfectria. Se puede decir que una behetría era "una población cuyos vecinos tenían derecho a elegir su señor", eligiendo como tal a quien les hiciera más bien; el labriego que habita esa población recibe el nombre de Hombre de behetría (homines de benefactoria).
Las behetrías son características del reino de Castilla, al norte del río Duero, durante la Edad Media. Esta zona se distribuía en Merindades, y de las cuales a nosotros la que nos interesa es la Merindad del Cerrato, que consistía en un distrito administrativo con varios municipios y al frente de las cuales estaba un Merino, que era poco más o menos como el Delegado del Gobierno, entonces del Rey correspondiente.
Comprende 2.402 núcleos de población, en 2.109 epígrafes correspondientes a las entidades principales con sus 293 aldeas distribuidas en 15 merindades, conforme a la división administrativa de la época. Los datos obtenidos son el resultado de una pesquisa en los lugares y aldeas de la Merindad Mayor de Castilla, con objeto de averiguar en cada uno de ellos sustancialmente tres puntos:
Estado jurídico del lugar, derechos reales y derechos señoriales.

Más adelante haremos alguna referencia a las rentas o tributos que había que pagar a los señores y a los distintos tipos de villas de acuerdo con el dominio señorial.
En el año 1323 el Monasterio de San Miguel de Treviño, a quien previamente en el año 1167 se lo había cedido don Pedro Martinez de Ihobas, vendió Espinosa de Rio Francos a Palenzuela. Años más tarde en el 1352 pertenecía a la Merindad del Cerrato y pertenecía a la Reina lo mismo que Palenzuela y todas sus aldeas.

El impuesto de martiniega lo pagaba Espinosa con Palenzuela y sus aldeas, ya que en la villa de Palenzuela radicaban todos los encabezamientos tributarios de su extenso término jurisdiccional.
En la Corona de Castilla la martiniega es el impuesto más antiguo, pagado el día de San Martín, de ahí venía su nombre, y que quizá proviniese del derecho exigido al campesino que se asentaba en un terreno no cultivado previamente (la Repoblación de la Meseta del Duero se efectuó frecuentemente mediante presuras u ocupaciones de tierras vacías). En el siglo XVII suponía una carga de doce maravedís anuales, cantidad muy escasa que, con el pasar del tiempo, la inflación y las devaluaciones monetarias, se había convertido más que otra cosa en un símbolo de jurisdicción en tierras de realengo o señorío, según fuera el rey o el señor del lugar quien lo cobrara.

Desapareció junto con el Antiguo Régimen y el señorío jurisdiccional, como consecuencia de la labor legislativa de las Cortes de Cádiz.

Los impuestos eran distintos de acuerdo con el tipo de villas según el dominio señorial:
Los tipos de dominio posibles dependiendo del señor son de: abadengo, realengo, solariego y behetría.
Abadengo: señoríos dependientes de alguna iglesia, monasterio, o institución eclesiástica, por ser generalmente el abad, o abadesa, como superior de la comunidad religiosa, el titular de la potestad señorial. Las tierras o señoríos de abadengo fueron, tal vez, las más numerosas en la península.
Realengo es la calificación jurisdiccional que tienen los lugares dependientes directamente del rey, es decir, cuyo señor jurisdiccional es el mismo rey. Se utiliza como término opuesto a señorío.
Behetría: heredad típica de la tierra de Castilla dotada de ciertos privilegios, propiedad de un labriego de condición jurídica libre que disfruta de la facultad de poder elegir su señor, cuya única restricción es que la elección debe hacerse entre los descendientes de un determinado linaje.
Solariego (pertenecían a algún noble feudal).

El tipo de las rentas a pagar eras distinto si se trataba de rentas señoriales, (derechos del señor, como la tasa divisera, sernas, yantar, infurción, etc., o rentas reales (derechos del Rey, como la Martiniega ya vista antes, servicios, fonsaderas, monedas…)

Siguiendo un poco con la historia de Espinosa, en el año 1442 el Monasterio de San Miguel de Treviño dio a censo perpetuo al Concejo y hombres buenos de Espinosa de Cerrato, aldea de la villa de Palenzuela, las heredades que aquel poseía en su término.

La actual Iglesia Parroquial de San Martín, de estilo gótico, se edificaría en la Baja Edad Media, probablemente en sustitución de otro templo más antiguo, ya desaparecido.
A primeros del siglo XVIII, 1709, Espinosa de Cerrato contaba con 70 vecinos y en aquella época existían las ermitas del Humilladero, San Fructuoso, San Cristobal, San Miguel y Santa Lucía. Estas tres ultimas se hallaban deterioradas.

En el libro “Historia del partido de Baltanás” de Luciano Huidrobo Serna, y en el apartado que dedica a Espinosa de Cerrato, se lee textualmente: “En la visita de 1709 se anota que servían su iglesia dos beneficiados de ración entera y uno de media. Los vecinos eran 70. Las ermitas del Humilladero y San Fructuoso estaban bien reparadas; no así las de San Cristobal, San Miguel y Santa Lucía, que se mandó adecentarlas o tapiarlas".

Por la relación de visita de 1721, consta que se reconoció el censo afecto a la fábrica de la iglesia de 4900 maravedíes, y que el Concejo sostenía el hospital de dos camas decentes. Existía arca de misericordia con 398 fanegas de centeno.

Se sigue leyendo en otro párrafo de dicho libro: Se ordenó reparar las ermitas de Sabuco y del Humilladero. Existían además las de San Fructuoso, San Miguel, San Cristobal, San Bartolomé y Santa Lucía, amenazando ruina o indecentes para el culto, puesto que el visitador ordenó tapiarlas con piedra crecida. En la de 1777 se consigna que el Concejo suplicó al convento premonstratense de Treviño (Villadiego) que contribuyese, como propietario en su termino, a la restauración de la ermita de Sabuco”. (actual ermita de la Virgen del Saúco)

A partir de 1750 aproximadamente se puede echar mano de lo ya escrito en esta página de Espinosa de Cerrato en el apartado de Historia y todo lo referente al Bando del Marqués de la Ensenada y las 40 respuestas que cada pueblo tuvo que contestar al interrogatorio que les fue remitido.

En el 1785 Espinosa de Cerrato era aldea de abadengo, con Alcalde Pedáneo y seguía perteneciendo al Partido de Palenzuela de la Provincia de Valladolid.

Hacia el 1830 la población era de 93 vecinos, unos 303 habitantes.

Ya en el 1847 Espinosa de Cerrato era lugar con Ayuntamiento del Partido Judicial de Baltanás en la Provincia de Palencia. Tenía una escuela de primeras letras con 20 niños y eclesiásticamente pertenecía a la Diócesis de Burgos.
En esta época seguían funcionando los seis molinos harinero de una rueda cada uno.
También había dos montes de roble y de enebro, denominados la Vela y el Monte Mayor. El primero era concejil y el segundo era comunero de Espinosa, Palenzuela, Villahán, Tabanera y Valles.

En 1930, esta villa tenía una población de 1031 habitantes y había 565 edificios.
Finalmente, en 1955 y en virtud del Decreto de la Sagrada Congregación Consistorial, de fecha 17/10/1954, esta villa dejó de pertenecer a la Archidiócesis de Burgos, pasando a formar parte de la Diócesis de Palencia.

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