"Espinosa de Cerrato (Palencia)"

17 junio 2008

EL ADOBE

EL ADOBE
(Sobre todo el del pueblo)

No pretendo hacer aquí una historia del adobe, que se empleó desde muy antiguo en Egipto, elaborado con limo del río.

También en otras ciudades, como Perú. México, Colombia Ecuador, Bolivia, Argentina, etc., etc., donde las casas de adobe son aún patrimonio de muchas familias humildes, que conservan esta tradición desde tiempos inmemorables

En España , es característico, entre otras, de las regiones secas de Castilla y León, donde se añade paja al barro, o pasto seco, lo que permite una correcta aglutinación, gran resistencia a la intemperie y evita que los bloques una vez solidificados, tiendan a agrietarse.

Posteriormente los bloques se adhieren entre si con barro para levantar los muros. Las construcciones de adobe se suelen remozar con una capa del mismo barro con lo que dan ese aspecto tan curioso de las casas típicas de Tierra de Campos

Así quedaban, y con este color, las paredes o muros que se levantaban con este marial:


Para hacer el adobe se utiliza la adobera, en mi pueblo también llamado mencal, que es un armazón de madera, con distintas dimensiones, se suele utilizar el de 41x20x9, y que poco más o menos puede ser como la que figura en la fotografía:




Así es como se hacían en la mayoría de los sitios, pero… pero hay un pueblo, que es el mío, Espinosa de Cerrato (Palencia), donde la elaboración del adobe era un poco distinto al resto de otros lugares.

Familias hubo que hicieron de este trabajo, la verdad es que ya hace años, su medio de vida.

Existe en Espinosa un lugar denominado LAS ADOBERAS, un poco más arriba del Plantido de los Niños, de donde se sacaba la tierra para hacer los adobes. Una tierra con unas características muy específicas, por ser una tierra muy caliza, que no necesitaba la mezcla con paja o pasto seco para conseguir esa correcta aglutinación. Tremendamente resistente a la intemperie. Se dice, y es cierto, que esta clase de adobes cuanto más les da el agua más duros se quedan.

Son de color completamente blanco, como se puede apreciar en esta pared o muro que figura en la fotografía, y aún hoy día son muy numerosas las casas u otros edificios que hay en el pueblo, hechos con este material y con antigüedad de más de cien años.




Esta es una de las muchas casas que aún siguen habitables en el pueblo. Los pegotes oscuros son de cemento, utilizado para tapar los nidos que a lo largo de los años han hecho los pardales para tener sus crías. Destaca como se ha dicho anteriormente la blancura de los adobes a pesar de los muchos años transcurridos.

La elaboración era trabajosa: había que mezclar la tierra con agua y pisarla y “amasarla” bien hasta que quedaba la masa completamente compacta, espesa y preparada para irla echando en el molde o adobera.

Se utilizaban varias adoberas. Una vez que las adoberas se la llenaba completamente con el barro y quedaba liso, se retiraban los moldes y quedaban perfectamente conformados los adobes. Vuelta a empezar, a llenar las adoberas y repetir la operación.

Los adobes se colocaban en el suelo, uno a continuación del otro, donde se dejaban bastantes días hasta que se secaban, cambiándolos de vez en cuando de posición para favorecer su secado, para posteriormente proceder a su hacinado o traslado a los lugares en los que se utilizaban.

Cuando se terminaba la masa que se había preparado, se hacía una nueva y a seguir haciendo adobes.

No conozco, aunque estoy seguro que es por ignorancia, otros pueblos donde utilizaran tierra con estas características, donde los adobes sean completamente blancos y no necesiten ni de paja u otros productos en su elaboración.

El aislamiento contra el frío y sobre todo contra el calor que se consiguía con este material es extraordinario, pues los muros y las paredes se hacían bastante anchos.

En días de verano, cuando el sol aprieta fuerte y las temperaturas se disparan, en los portales de estas casas encuentra uno un remanso de bienestar con sus temperaturas de 22-23 grados, que son una auténtica delicia.

Este corto escrito va dedicado sobre todo a los jóvenes de mi pueblo, que dada precisamente su juventud, no conocieron aquellos tiempos en los que no se necesitaban ni ladrillos, ni cemento, ni vigas de hierro para hacer las casas, tenadas, pajares, etc., etc., que todavía existen en el pueblo y contra los que no han podido ni los fríos extremos del invierno con sus fuertes heladas ni tampoco el fuerte calor de los veranos con sus altas temperaturas.

También para que conozcan la procedencia de determinados nombres de los términos del pueblo como LOS CAÑAMARES, LA CHARCA, LAS POZAS, LAS ADOBERAS, EL PLANTIDO DE LOS NIÑOS, etc. etc.

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