"Espinosa de Cerrato (Palencia)"

10 febrero 2011

INMERSIÓN EN ESPINOSA DE CERRATO

Tati Calcaneo nos envia al correo este "Diario de Inmersión". Un recorrido descrito desde el sentimiento y con un toque de humor en el que van atravesando pueblos desde Lerma hasta nuestro pueblo, Espinosa de Cerrato, pasando por Tordomar, la Veguecilla, Royuela de rio Franco... Os dejamos el texto integro ya que es digno de leer.

Gracias Tati calcaneo!!


DIARIO
DE INMERSIÓN.

Espinosa de Cerrato a 5 de Febrero de 2011.

Estimados Espinosiegos:

Este fin de semana como en años anteriores por San Blas y Santa Agueda, me he aventurado, ayudado por el buen tiempo, a realizar una inmersión en vuestro pueblo, Espinosa de Cerrato. Pasado el avituallamiento necesario de combustible y víveres en Lerma, avanzamos con ilusión hacia nuestro destino. A escasos minutos de comenzar el acercamiento, Tordomar nos dá la bienvenida y hace sentir los primeros síntomas de la ausencia total de estrés, la escurridiza relajación. El puente invita a la aventura y cruzarlo es como pasar el Cabo de Hornos. El paisaje hace coletear sentimientos de paz y alegría que tanto tiempo pasan en nuestra bodega. Esta ruta que nosotros recorremos, es un homenaje a una de las personas de esta tierra que nos ha enseñado parte del significado de la desconocidísima palabra "Humildad" (Recomendamos leer su significado de la Real Academia Española), y nos ha facilitado comprender el pensar y actuar de las gentes "Cerratinas".

Llegados a la Veguecilla dejando atrás el caserío de San pedro y en el cruce Pinedillo-Royuela hacia la derecha, el corazón nos advierte de la proximidad de algo espectacular. La inmersión es inminente y la pendiente perfecta para el salto.3,2,1..... y nuestras mentes, desafiando la gravedad, flotan en un "mar de tierra". El océano perfecto para disfrutar y descubrir. La aventura tiene un inicio digno del mismísimo paraiso. Es el momento en el que la ingravidez nos avisa de la proximidad de libertad. Tras kilómetros de fantástica flotabilidad con aires cálidos y transparentes, através de llanuras de paz en todos los tonos de colores que la estación del año obliga y con una visibilidad sin límites de tierra, horizonte y cielo azul, el camino nos invita a sumergirnos en lo más profundo y desconocido de la ruta. Los recuerdos nos empujan a recorrer tiempos pasados en los que descubrimos este lugar donde el tiempo se detiene y las costumbres luchan por sobrevivir.

Royuela de Rio franco nos dá la bienvenida de una manera prudente al cobijo de laderas y choperas. Adentrarse en sus calles, es descubrir vidas y trabajos en los que la modernización solo se aprecia en las elegantes máquinas y aperos de labranza, todo lo demás, y gracias a Dios, permanece inalterable. Nos puede sorprender la soledad de sus calles, pero la vida de pueblo tiene sus reglas y hay que sentirlas vivas. Las calles son llevaderas y las cuestas escasean en gran parte del pueblo, sobre todo la calle Real, donde Celerina vivió hasta bien pasada su juventud. La tienda de Josemi, el Teleclub y su espléndido Camino a Bodegas, sirven como puerta a otro de los encantos de este pueblo. El frecuentado camino de las bodegas, las piscinas y vuelta para el pueblo por el camino a Pajarejos, nos llevan a la salida através del puente que nos ofrece la única oportunidad de contemplar el porque del apellido de Royuela. Las Escuelas, su magnífico frontón y parque nos indican la continuidad de nuestro viaje. Dejamos atrás a un bonito pueblo con gentes como la de todos pueblos,.... algo enseñan siempre y sobre todo de lo bueno.

Ya estamos preparados para avanzar y con ganas de saborear hasta la "exprimición total" la mejor recompensa del viaje. Seguimos sin perder la vista al chopo que perfila algo parecido a un camino y define el recorrido del oculto Río Franco. Había oído comentar que nace en buena tierra, Dios los hace y ellos se juntan. El río se acerca a nuestro camino, salvamos el encuentro y de repente..... Espinosa de Cerrato, ubicado en la parte más oriental del Cerrato en provincia de Palencia y a una profundidad bastante considerable, como bien indica el medidor de profundidad. El pueblo se asoma tan tímida y observadoramente como he comprobado que son sus lugareños.

El cartel de entrada ya lo advierte claro, ESPINOSA DE CERRATO. El nerviosismo sube y el nivel aire en las bombonas baja con la misma rapidez que se escapan los gatos de la Balsa o corretea la perdiz en su huida. La calle Bajera nos proporciona el camino más llano y entrañable del pueblo, y nos avisa que las cuestas nos mantendrán algo más sanos. Hemos llegado hasta este arrecife de coral sin haber perdido en ningún momento la sensación de libertad, paz y disfrute, a sabiendas que lo mejor está por comenzar. Sentirnos en casa y encima la del pueblo con sus gentes, nos quita el cansancio, la sensación tensa y la noción del tiempo. Rejuvenecemos en edades y pensares. Fuera "escoltas de niños" y "arruinamomentos de padres". Las lágrimas suelen ser de risas, el cansancio de placer y las horas que vuelan por las noches, las regresa a casa la juventud y soltería al amanecer. Los abuelos cuidan de todo lo que su pausado tiempo les deja y las abuelas se esmeran para que todo siempre sea igual. Los labradores en el campo acarician la tierra como les enseñaron, como a una madre. Las labradoras tambien cuidan "su campo" con el mismo amor y sacrificio, todo debe perdurar. Los lugareñ@s son variad@s e interesantes, dignos de una excelente tesis doctoral cuyo título sería "Como ser feliz en Castilla Profunda conviviendo con la tierra". Podría seguir, pero las ganas de disfrutar son tan tentadoras como los cantos de sirenas y me obligan a dejarme llevar.

Para terminar con el parte de inmersión, recordar que todo lo relatado está siempre acompañado por un entorno maravilloso de cielo y estrellas, gentes de lo más hospitalario y simpático hasta ahora conocidas y un contacto con la naturaleza contínuo. Y aunque siempre me decía mi abuelo: las cosas no son como empiezan, son como acaban, trato de conservar una melodía que suena a menudo en mi corazón:... Amo a mi tierra, me muero por Bilbao, pero sin Espinosa amigos,......¡¡YA NO SE VIVIR!!.

En otra ocasión enviaré el informe detallado de la zona por que el tiempo se me acaba ¡¡¡ tengo que meterme en la cámara hiperbárica para comenzar la descomprensión mental!!!, saltársela es muy peligroso. Adjunto material fotográfico de la inmersión.

Adiós y hasta pronto.








1 comentarios :

Isabel Ana Mercado dijo...

muy bello relato! describe un recorrido y permite sentir el paisaje y su gente.

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