"Espinosa de Cerrato (Palencia)"

18 abril 2008

NOMBRES -N-

Estos son casi todos los nombres que ha habido y hay en Espinosa de Cerrato. Faltará alguno, seguro y lo que sigue puede ser el significado de los mismos. (El significado de los nombres que aún no lo tienen se irá añadiendo a medida que se vaya poniendo. Si nos hemos dejado algún nombre, hacédnoslo llegar)

TODOS LOS DATOS QUE FIGURAN EN CADA NOMBRE HAN SIDO SACADOS EN SU MAYORÍA DE EL ALMANAQUE, CUYA DIRECCIÓN ELECTRÓNICA ES
http://www.elalmanaque.com/index.htm , PAGINA QUE OS ACONSEJO VISITÉIS PORQUE TIENE COSAS MUY CURIOSAS, Y OTROS DE http://www.terra.es/personal/angerod/opciones.htm

Narciso: Griego: "flexible, sueño profundo". El significado hace referencia a la fuerte olor de la flor del mismo nombre que tiene propiedades narcóticas. En la mitología griega, era un joven de gran belleza que murió encantado de tanto contemplar su rostro reflejado en el río.
Natividad Natividad (abreviado y familiar Nati) forma parte del grupo de nombres singulares que evocan los grandes misterios del cristianismo, tal como Trinidad, Encarnación, Concepción, Asunción... misterios que se celebran por todo lo alto, y coinciden por tanto con grandes fiestas religiosas.
Todos los nombres coinciden con fiestas de diversa entidad para venerar la memoria del respectivo santo o santa y pedir su protección. En el caso de la Natividad del Señor, llamada coloquialmente Navidad, tenemos la mayor de todas las fiestas de la cristiandad. Fiestas que abarcan varios días, que tienen un profundo sentido de solidaridad y que se celebran en todo el mundo.
Lo que realmente se celebra y se conmemora el día de Navidad es el Nacimiento de Jesús, que es importante porque de él arranca nuestra historia. Es el primer día de nuestra era, el primer día de nuestro calendario, porque en ese día se empieza la reconstrucción de la humanidad arrancando desde lo más humilde, para elevarla tanto como sea posible: hasta Dios desde la perspectiva religiosa, y hasta el mayor nivel posible de libertad y bienestar desde la perspectiva humanista.

Nazario: A través del griego NazwraioV (Natzoráios), variante que usa San Mateo alternativamente con NazarhnoV (Natzarenós) evoluciona este nombre hasta Nazario. Su significado es Nazareno, que es el nombre gentilicio de Jesús, pues Nazaret era su lugar de residencia. Es, por tanto, una forma indirecta (como ocurre con Emanuel / Manuel) de llevar el nombre de Jesús.

Nemesio: Latín: "justiciero". Onom: 1 agosto y 19 diciembre, los dos mártires.

Nicanor: Compuesto de las palabras griegas nikh (níke), que significa victoria, y androV (andrós), que significa hombre libre, guerrero. El nombre completo significa, pues, hombre victorioso (equivalente a las formas latinas Vicente y Víctor). Su forma primitiva es Nicandro, que permanece también como nombre propio, en que son más evidentes los dos elementos que lo componen. Pero en aras de la sonoridad se formó a partir de él Nicanor, que tiene una bella musicalidad. No ha llegado nunca a ser un nombre corriente en exceso, por lo que mantiene su carácter de distinción.

Nieves: Los nombres de mujer tienen una inclinación irresistible a la belleza y a la divinidad y desde el Alba a la Aurora, pasando por las más bella gemas y flores, por lo más bello de la naturaleza, por las más arraigadas fiestas y tradiciones y por las grandes mujeres que han dado dignidad y gloria a la mujer, llevan en ellos cuanto de bello hay en el mundo y en la vida. Entre tanto derroche de belleza no podía faltar la que representa el bello, duro y misterioso mundo de las Nieves. Un nombre que no necesita interpretaciones, porque es así de blanco, así de deslumbrante. Y para que no le falte nada, para que su conexión con la más excelsa divinidad de nuestro cielo acabe de darle un toque de sublimidad, ahí está precediéndolo, explícito unas veces y oculto otras, el nombre de María, la Mujer por excelencia, la Madre de Dios. De ahí que el nombre pueda tener dos formas: la coloquial, Nieves; y la más formal, María de las Nieves.

Nicéforo: Griego. Significa "Aquel que consigue ganar la batalla".

Nicolás: Nombre compuesto de origen griego, aparece ya en las historias de Plutarco. Es probablemente, por su hechura, de la época de los héroes. Nikaw (nikáo) significa vencer (de aquí nikh / níke, pronunciado también níki = victoria); y laoV (laós) que significa pueblo, componen un nombre que personifica y representa la victoria del pueblo. La grandeza de este nombre fue correspondida a lo largo de la historia con la exaltación que de él hicieron grandes hombres: papas y otros dignatarios eclesiásticos, zares y multitud de figuras en todos los ramos de la actividad humana. Como ocurre con todos los grandes nombres, se formó el femenino (Nicolasa, Nicola, Nicole; mucho más frecuente esta última forma tomada del francés); se desarrollaron hipocorísticos: Colás y sus diminutivos, (en Rusia, Nikita), y dio lugar a una notable variedad de apellidos: Nicolás, Nicolau, Nicolay, Colás, Nikolaysen, Nicolo, Nicoli, Nicolis, Nicolini, Nicoletti, Nicollucci, Nicoll, Nicollet, Nicolet, Nicoleau, Nicholson, Collins, Coll...

Nicolasa: Femenino de Nicolás

Noelia: Nombre singular, de hechura española pero de origen francés. El ensamblaje de las culturas ha hecho que la vivencia francesa de la Navidad, con el Papá Noël a la cabeza, penetrase en España bastante antes que el Santa Claus americano. Los franceses llaman Noël (nombre masculino) a la Navidad desde tiempo inmemorial, superponiéndose la figura del generoso y bonachón Papá Noel a la figura del Niño Jesús recién nacido, al que llaman Pequeño Noel asignándole idénticas funciones que al anciano barbudo al que llaman también Bonhomme Noël. La magia que en España acaparan los Reyes Magos, en Francia se la reparten entre el Bonhomme Noël y el Petit Noël. Y por supuesto nuestro árbol de Navidad lo tenían ya en Francia desde siglos ha. Lo llaman, naturalmente, el árbol de Noel. Noël es, pues, la única palabra que usan en Francia para nombrar la Navidad. Joyeux Noël, dicen los franceses donde nosotros decimos "Feliz Navidad". Y llaman también noël a los villancicos, que en forma algo distinta a la nuestra, gozan de un desarrollo y de un prestigio extraordinario, especialmente en el Sur. Es, en fin, un nombre que todo él respira Navidad, y que se convirtió en nombre propio masculino, cuyo uso ha ido oscilando, pero que queda reflejado en la abundancia en que aparece en Francia el apellido Noël. Y como en España la Navidad es femenina (de ella han salido los nombres Natividad, Nati, Natalia, Natacha) y gustamos de obtener nombres lo más bellos posible para ponerle nombre a la belleza, he aquí que de Noel hemos formado el femenino Noelia. Bellísimo de pronunciar y sumamente evocador. Por eso ha ido ganando más y más terreno este nombre y actualmente figura entre los nombres más selectos de mujer.
Dada la modernidad de este nombre, el santoral no registra con él ninguna santa. No obstante, en rigor corresponde celebrar la onomástica el día de Navidad; a no ser que se prefiera celebrarla el 27 de julio, que es santa Natalia de Córdoba, o el 1 de diciembre en que se celebra santa Natalia de Constantinopla. Es la diferencia de nacionalidades y de lenguas de un mismo nombre lo que hace que no siempre se disponga del santo en la versión propia.
Noelia, igual que Natalia, nos habla de la alegría que siempre despierta la vida que nace. Los franceses gritaban siglos atrás "¡Noël!" para expresar su alegría por el nacimiento de un hijo, o del hijo del rey y para vitorear todo gran acontecimiento. Por eso nos gusta ver en el nombre de Noelia el gozo de la Navidad, la vuelta a la infancia durante unos días en que todo el mundo se compromete a ser mejor con los demás y consigo mismo; la entronización de los niños, que se convierten por unos días en los protagonistas alrededor de los cuales gira el mundo de los adultos. Pero no es eso sólo: en el nombre de Noelia se concentra el misterio y el embrujo de las fiestas más antiguas de la humanidad en torno al astro rey, que en formas diversas según las religiones y las culturas, pero siempre vitales, siempre gozosas, desciende a la tierra a vivir entre los mortales. El nombre de Noelia es la celebración de la vida, de la generosidad, de la alegría de vivir. Un nombre lleno de luz y de fuerza. ¡Felicidades, Noelia!

Noemí: Es el nombre de una mujer del pueblo de Israel, en la época anterior a los reyes. Significa "Mi suavidad", "Mi delicia", pero pasó una época de su vida muy amarga, por lo que pidió que dejasen de llamarla Noemí y la llamasen Mara (Amargura). En efecto, a causa de una gran hambre que hubo en Israel, y concretamente en Belén donde vivía, se vio obligada a emigrar al país de Moab con su marido Elimelec y con sus dos hijos, Mahlón y Queón, que se casaron en el país de los moabitas con sendas mujeres del país: Rut y Orfa. Enviudó Noemí y al poco tiempo murieron también sus dos hijos, quedándose sola la buena mujer en un país extranjero con dos nueras también extranjeras. Comprendió la buena mujer que no le quedaba ya nada que hacer entre los moabitas, por lo que decidió regresar a Israel. Pero la fidelísima Rut, que sentía veneración por su suegra, le dijo que no la abandonaría, que se iría con ella a Belén, y allá que se fueron las dos en el tiempo de la siega. Rut iba tras los segadores, recogiendo las espigas que se perdían de las gavillas, para atender a su propio sustento y al de su suegra Noemí. Al verla Booz, propietario de los campos en que Rut recogía el trigo de los pobres, que además de acaudalado propietario, era pariente de Noemí, dio orden a los segadores de que cumpliesen con especial celo la ley de Moisés que mandaba no apurar los campos para que los pobres y los extranjeros tuvieran algo que llevarse a la boca. Sabedora Noemí del interés que se estaba tomando Booz por su nuera, la instruyó de manera que entre la ley del levirato, que obligaba en cierta manera a Booz, y el atractivo que sentía éste por Rut, acabase celebrándose el matrimonio entre ambos. De este modo Noemí reinsertó en su familia a su fiel nuera Rut, extranjera, lo que la hizo maravillosa a los ojos de los israelitas, que escribieron su historia en los libros sagrados y tomaron a Noemí como modelo a ser admirado y seguido por todo el pueblo de Israel a lo largo de los siglos. Y ocurrió además que la moabita tuvo de Booz un hijo al que llamaron Obed, el cual a su vez engendró a Jessé, y éste a David, el gran rey profeta de Israel.

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