"Espinosa de Cerrato (Palencia)"

21 octubre 2008

EL TURÓN

Mamífero carnívoro con característico antifaz en el rostro, cuerpo alargado y delgado, patas cortas y cola larga. Su tamaño es pequeño, no superando los 1.500 gramos. La coloración es uniforme, aunque puede variar mucho de unos ejemplares a otros de forma general, pero en particular depende de las subespecies. En la península ibérica se localizan las siguientes subespecies:

  • El Mustela putorius putorius (Linnaeus, 1758), que se localiza en el Norte y tiene el pelaje más oscuro.
  • El Mustela putorius aureolus (Barret-Hamilton, 1904) que se localiza en el centro y Sur y tiene el pelaje más claro.

Existe una forma domesticada de turón (Mustela putorius furo) que se denomina hurón, su pelaje es de un color prácticamente albino y que ya se utilizaba en tiempos de los romanos para la caza de los conejos. Algunos autores han relacionado a la subespecie doméstica con ejemplares procedentes del Norte de África, en concreto del Rif marroquí (W. G. Foster, 1972).
El turón, con su configuración y aspecto actual, es una especie muy antigua, como lo ponen de manifiesto los fósiles encontrados de la especie. Así en el estudio monográfico del yacimiento kárstico mesopleistoceno de Villacastín (Segovia) se encontraron en 1994 los primeros huesos procedentes de la especie en la península ibérica, datados dentro del Pleistoceno. Hallazgos que posteriormente se han repetido en otros yacimientos fósiles de la península ibérica, como en el de Gabasa 1 (Huesca) o en Fonelas (Granada), en los que se han encontrado restos fósiles de la especie que se han sido datado en el Paleolítico Medio.
El turón es una especie que está activa todo el año, de modo que no hiberna. Los hábitos de caza de la especie son habitualmente nocturnos, aunque también caza en las primeras horas del día y ocaso.

El oído es su sentido más desarrollado, aunque también el olfato. La vista del turón no es muy aguda. Puede nadar y bucear en busca de presas, pero trepa mal. Corre y salta bien, siendo una característica de la especie la costumbre de levantar el lomo al caminar, encorvándose. También puede excavar con facilidad.

El turón es un animal solitario, excepto en la época de celo (final de invierno o principio de primavera) en la que se reúnen varios machos que pueden entablar violentos combates para erigirse con la hembra.

Huele muy mal, siendo un animal muy sucio, que no limpia su madriguera u huronera, como también se le llama, por lo que suele ésta despedir un fétido olor que delata la presencia de la especie en su interior, en el que se acumulan excrementos y restos de comida. Cuando está acorralado o asustado sus glándulas anales producen unas secreciones muy fétidas, comparables a las de la mofeta, producidas por 2 glándulas que se encuentran en la zona del recto.

El turón es muy juguetón, incluso de adulto. Su alimentación es muy variada y puede ir desde el conejo (su presa favorita) hasta las ratas y ratones, pasando por sapos, ranas, caracoles, lombrices o aves, incluyendo los huevos, sin desdeñar tampoco la carroña. La disponibilidad de un tipo determinado de presas, condiciona los hábitos alimenticios del turón, que se adapta con facilidad a lo que le da el territorio, aunque la importante regresión del conejo por la mixomatosis y la neumonía hemorrágica vírica, ha condicionado de modo especial la especie, que en los últimos decenios ha desaparecido de amplios territorios de la geografía nacional, no siendo actualmente abundante la especie en ningún caso.

Como otros mustélido, los turones exhiben una formación del "pestillo de seguridad" de la quijada, donde la articulación entre la mandíbula inferior y el cráneo forma una especie de bisagra, que es muy difícil de separar, incluso después de la muerte del animal. Esto da a este mustélido una tenacidad asombrosa para apretar durante luchas, la caza, y el juego. De hecho los turones y los hurones pueden ser levantados y ser suspendidos sin separarse de la presa, a la que sujetan con los dientes.

Al turón le gustan los terrenos con abundante cobertura vegetal, pero es esencial que contenga agua, básica en su ecología y condicionante de la presencia de presas que le sirven de alimento. Otro lugar caliente de la especie es la periferia de pequeños núcleos rurales, en los que abundan los pequeños roedores. Evita las zonas áridas y la alta montaña.


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