"Espinosa de Cerrato (Palencia)"

21 octubre 2008

LA MUSARAÑA GRIS

Mamífero insectívoro, de aspecto y forma parecido al de un ratón casero, aunque se diferencia claramente del mismo por ser sus patas más cortas y particularmente por el característico y largo hocico cónico, provisto de vibrisas sensoriales, con el que está dotado la especie.

La musaraña pertenece a la familia de los sorícidos, unos mamíferos insectívoros de pequeño tamaño que se distribuyen por Europa, Asia, África y América Central y del Norte, estando integrado por un total de 271 especies (11 en España) distribuidas dentro de 21 géneros distintos (4 en España), de muy difícil separación e identificación práctica, por lo que es necesario acudir al examen de la dentición o incluso al análisis del ADN.

Dentro de las musarañas se suele distinguir a su vez entre musarañas de dientes rojos y musarañas de dientes blancos, grupo al que pertenece la musaraña común o gris (Crocidura russula) la más abundante de las musarañas que podemos localizar en la Península Ibérica.

La musaraña común es una especie que está activa todo el año, tratándose de una especie generalista que se adapta a una gran variedad de ambientes, aunque encuentra su óptimo en los bosques caducifolios y de ribera, en los que entre la hojarasca localiza a los insectos, gusanos y babosas con los que alimentarse. Otro medio que también busca la especie son los ambientes rurales moderadamente humanizados, tales como proximidades de establos, cuadras, cortijos o cabañas de pastores, donde aparece como especie comensal del hombre.

Construye sus nidos aprovechando cavidades naturales en los árboles, entre las rocas y muros de piedra o en la vegetación espesa. Los nidos tienen forma esférica y los acondiciona con musgo, hierba seca y hojas.

Aunque la musaraña común se incluye dentro del grupo de los mamíferos insectívoros, completa su dieta con arácnidos, lombrices, reptiles y pequeños mamíferos, sin rechazar la materia vegetal.

La musaraña tiene unas necesidades metabólicas muy altas, como ocurre con todos los sorícidos, aunque inferiores a otras especies del género. Se estima que la musaraña común precisa consumir diariamente alimentos equivalentes a un 50 % de su peso.
La musaraña común es la más sociable de las musarañas, perdiendo parte de su carácter territorialista en invierno, época en la que comparte nidos comunes para agruparse con otros congéneres y tratar de darse calor entre ellos, aun cuando también en esta época del año las salidas al exterior y cazas continúa haciéndolas en solitario. Las parejas se agrupan para las crías y el macho tiene cierta tendencia a proteger a sus hijos, aun cuando son las hembras las que se muestran más agresivas frente a intrusos.

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